domingo, marzo 12, 2006

Manzanares 2180

Creo que en el 32 o algo antes, pasamos de Cevallos a Manzanares, la casa propia!

Recuerdo una visita que hicimos cuando aún estaba en construcción. Metí el pie en un pozo con cal, lo que me valió un fuerte coscorrón paterno.

Por ese tiempo había pocas casas en la manzana. No tengo recuerdos de la mudanza, pero sí que una de las primeras noches, mi padre me llevó a un reparto de leche sobre la calle Amenábar para encargar la provisión diaria.

Frente al vestíbulo y a la cocina había un cuadrado con pedregullo de ladrillo, donde hice mis primeros juegos en la casa: montañitas de pedregullo!!!

En Manzanares, en nuestra cuadra, sólo había casas en la esquina de Arcos. Pero enfrente de casa había ya una construída, donde vivía la flia. Vázquez. El viejo, policía y la mujer, doña Haydée, gordita, con dos hijos: Carlitos, un poco menor que yo y su hermana Elizabeth algo menor que él. Aun nos tratamos, aunque de tarde en tarde.

En la esquina de Cuba y Manzanares tenía la casa el bicicletero Marino, y la bicicletería al lado, sobre Manzanares. Tenía una mujer sorda, una hija muy recatada y un hijo menor, Loly con el que nos hicimos amigos.

Al lado de la bicicletería una casa donde llegó a vivir un matrimonio judeo-alemán con dos hijos varones, Hugo y Adolfo y una hija Alicia muy callada. Los varones se integraron enseguida. Levy de apellido.

En la esquina de Arcos vivía una chica que jugaba con nosotros a la pelota en la calle. "Nosotros" éramos un chico del dpto del fondo, al lado del fabricante de chupetines. Le decían el manquito, porque le faltaba un brazo, pero jugaba muy bien, cabeceaba como un maestro. Otros jugadores eran dos chicos que compartían apellido "Blanco" aunque no eran parientes. Vivían en Cuba casi Paroissien, en casas aledañas.

Una vez se nos ocurrió desafiar al fútbol a unos atorrantes que vivían en Cuba, entre Vilela y Besares, El partido fue en un terreno baldío de la esquina de Manzanares y Cuba. Perdimos honrosamente 10 a 1. Nuestro único gol lo hizo Adolfo Levy. Nuestro consuelo fue que ellos jugaban con dos pesados "Guito" Vernazza y Francini.

Teniendo en cuenta los cuidados maternos, calculo que mis andanzas callejeras habrán comenzado entre los 10 y 11 años